Contagiando la alegría del carisma vicentino

A sus 91 años, don Adriano Riquelme es un entusiasta vicentino que sigue trabajando para concretar la misión de amistad, caridad y evangelización iniciada hace casi 185 años por el beato Federico Ozanam y sus compañeros fundadores de la Sociedad de San Vicente de Paul . Aún tiene energías para presidir la Conferencia Padre Alberto Hurtado, de Collipulli y motivar a sus compañeros a asistir con amor a quienes sufren. “Nos sirve de mucho ayudar a los demás, a los más necesitados. Eso nos da una gran satisfacción. Lo estamos haciendo hace 10 años y nuestra idea es que otras generaciones continúen nuestra labor”, cuenta con ímpetu.

Capacitarse para servir con sello de caridad de calidad

“Como profesionales de la salud nuestra labor se vuelve a veces fría. Las capacitaciones nos hacen volver a nuestro centro y a tener presente que nuestro trabajo es entregar un servicio de calidad y que no solo debemos hacerlo de forma profesional, también hay que hacerlo desde la empatía y el cariño. Nos han ayudado a reflexionar el por qué elegimos este trabajo y no otro y que tenemos un vínculo potente con la misión que tiene la fundación de entregar un servicio de caridad de calidad”. Así describe Nancy Vergara, Técnico Superior en Enfermería (TENS), quien trabaja hace 8 años en el hogar Cerro la Virgen de San Javier, el efecto que ha tenido en ella el nuevo plan de capacitación que está implementando la red de hogares de la Fundación San Vicente de Paul.