Queremos continuar con la impronta que marcó nuestro fundador, el Beato Federico Ozanam. Buscamos educar y cuidar a nuestros estudiantes, niños y personas mayores siendo en primer lugar un reflejo del Dios que nos invita a servir y a la vez dejando que Él nos hable a través de cada uno de ellos.

Deseamos aportar a mejorar las condiciones de vida de todos nuestros usuarios, combatiendo la pobreza en Chile al estilo de la SSVP en todo el mundo, con sencillez y sin ruido.

Realizamos nuestra labor siguiendo tres principios fundamentales a los que nos invita nuestro fundador:

Amistad

“Es el lazo más fuerte. La caridad no puede existir en el corazón de muchos sin salir al exterior y el sustento de esta amistad son las buenas obras”. Ozanam nos invita a abrirnos a los demás y, desde una verdadera amistad, encontrar espacio para crecer, compartir nuestra fe y renovar nuestro compromiso de servicio poniendo la mirada en quienes más necesitan nuestra ayuda.

Caridad

Es convertir el amor en obras, unir la palabra a la acción, y afirmar con obras la vitalidad de la fe. Ozanam nos invita a vivir la caridad con discreción, delicadeza, humildad, respetando la dignidad de la persona y sin proselitismo. Su llamado fue a “abrazar al mundo en una gran red de caridad”.

Evangelización

Para Ozanam no da lo mismo la manera en que servimos. Afirma que existe una caridad que humilla, cuando solo asiste al hombre en sus necesidades terrestres “y no le preocupa más que los sufrimientos de la carne”, y otra que honra, “cuando toma al hombre en su parte superior y se ocupa en primer lugar del alma, de su educación religiosa, moral y política. La asistencia honra cuando une al pan que alimenta, la visita que consuela, el consejo que ilumina, el estrechamiento de manos que levanta el ánimo abatido. Cuando trata al pobre con respeto y no solo como a un igual sino como a un superior, como a un enviado de Dios para probar nuestra justicia y nuestra caridad”.

Misión

amistad

Nuestra misión, inspirada por la Llama Radiante del Amor de Cristo, consiste en desarrollar nuestra espiritualidad buscando y encontrando a personas y a familias que son olvidadas, que sufren o que están des favorecidas y que, a través del contacto personal, podamos ofrecerles y ofrecer a cualquiera que se encuentra en situación de necesidad, la ayuda adecuada.

Compartimos sus penas y sus alegrías al igual que verdaderos amigos, sembrando semillas de amor, fomentando su autonomía y respetando sus valores y sus creencias. Como un reflejo de toda la familia de Dios, nosotros, hombres y mujeres que procedemos de cualquier origen étnico, cultural y económico, de cualquier edad, trabajamos juntos en Conferencias locales con el fin de servir a Cristo en los pobres para crecer espiritualmente y para apoyarnos mutuamente.

Los miembros de las Conferencias están estrechamente vinculados a una gran familia mundial, nutrida por la oración y por la reflexión, fiel a la Regla y a los Estatutos que reflejan las tradiciones de nuestro principal fundador, el Beato Federico Ozanam, y nuestro patrón san Vicente de Paúl.

También buscamos identificar las causas de la pobreza y trabajamos junto con la Familia Vicentina y con la Iglesia Católica, de la misma manera que con otros cristianos y con cualquier persona de buena fe para formar una sociedad más justa y compasiva que defiende los derechos, las responsabilidades y el desarrollo de todos los pueblos, una cultura de vida y una civilización del amor que reflejan el Reino de Dios.

(De la declaración de la visión y misión del Consejo General Internacional de la SSVP)

 

Misión – Chile

Somos una comunidad de laicos católicos que busca vivir el amor de Dios y compartirlo con otros mediante una red de caridad.

Nuestra visión

Como organización católica laica, encerramos el mundo en una red de caridad, sirviendo a Cristo a través de aquellos que sufren, que están desprovistos o marginados, y les brindamos amor y respeto, asistencia y desarrollo, alegría y esperanza en una sociedad más justa. También buscamos profundizar nuestra espiritualidad, así como el amor y el apoyo mutuo con respecto a nuestros consocios de tal manera que, al ver el modo en el que servimos a los más desfavorecidos en un solo espíritu y corazón, la gente se sienta atraída por la Sociedad y por Cristo que le manda su luz.

(De la declaración de la visión del Consejo General Internacional de la SSVP)