Conferencias Vicentinas, caridad sin límites

Este mes dos Conferencias de Peñalolén ampliaron su alcance de ayuda a través del envío de prendas tejidas por ellas mismas a las personas en situación de calle que asisten al Centro de Día San Vicente de Paul de Punta Arenas. Cultivar, vivir y contagiar a otros el espíritu vicentino ha sido uno de los principales objetivos que se han propuesto las Conferencias “Blanca Estrella” y “Ángeles del Paraíso” de Peñalolén. Para lograrlo han llevado a la práctica los tres propósitos fundamentales que constituyen a las Conferencias como la unidad básica de la Sociedad de San Vicente de Paul en el mundo; conocer a Dios y progresar en la fe a través de la oración, estrechar sus lazos de amistad cristiana y emprender una obra de caridad.

Esta última la consideran el sello que deben plasmar con ahínco en sus integrantes porque es el reconocimiento de Cristo en el prójimo. Emelina Parra, Presidenta de la Conferencia “Blanca Estrella”, cuenta que esta es la principal motivación de la agrupación para ir en ayuda de los más necesitados. “Llevamos muchos años colaborando con los adultos mayores. Identificamos sus necesidades, que en esta etapa de la vida son muchas y que ellos no pueden cubrir. Nos organizamos para reunir recursos y donar burritos, bastones y útiles de primera necesidad. Además nos encanta tejer. Las confecciones que hacemos las donamos a diferentes hogares de la Fundación San Vicente de Paul”.

Este mes, estas dos Conferencias de Peñalolén enviaron una importante donación de calcetines, gorros, chalecos y bufandas de lana para las 60 personas en situación de calle y adultos mayores que reciben almuerzo en el Centro de Día San Vicente de Paul de Punta Arenas, que está a cargo de la Conferencia Cristo Obrero. La ropa de abrigo fue entregada el 22 de junio a Ema Filosa, Presidenta de la Conferencia puntarenense.

“Estamos muy agradecidos de esta donación hecha por nuestros pares de Santiago. Acá hacemos un gran esfuerzo por mantener esta obra que entrega tanto amor al prójimo. Que nos ayuden entregando abrigo a esta zona del país con un clima tan frío es un aporte invaluable. Agradezco a Dios la fuerza que nos da como vicentinos para servir a los demás”, cuenta Ema.

José Torres, lleva más de una década asistiendo todas las semanas al Centro de Día. Está muy agradecido de toda la ayuda que presta el Centro de Día. “Acá hay muchas personas que no tienen donde estar o alimentarse y aquí uno se siente protegido, acompañado y rodeado de cariño. Pasar frío es algo muy terrible, así que es un alivio saber que existen lugares como estos. Yo fui una de las personas que recibió la ropa de abrigo que enviaron desde Santiago. Les doy las gracias por su trabajo y bondad”.

“Esta ayuda que enviamos a la zona austral nos deja felices, porque sabemos que el darse a los demás nos hace bien como personas. Llegar con nuestro cariño a una zona tan extrema y esperamos que este amor les entregue calor a las personas que asisten al Centro de Día por mucho tiempo. Este gesto nos hace sentirnos felices y cercanos a Dios”, concluye Emelina Parra.