Hermanos en la fe, la amistad y la caridad

Las Conferencias vicentinas forman una gran red internacional de caridad, las une un vínculo fraterno y se apoyan mutuamente mediante la oración, la ayuda material y el hermanamiento. La participación chilena en esta alianza ha muy sido positiva, te invitamos a conocer su experiencia. La vida para 20 familias de escasos recursos del Cerro los Placeres de Valparaíso se ha llenado de esperanzas gracias al compromiso de la Conferencia de Lourdes, que les entregan mensualmente canastas familiares, compañía y contención. Este vínculo de amistad y caridad vicentina se ha fortalecido a través del hermanamiento que han sostenido con la Conferencia “Saint Malachy”, quienes les entregan importantes aportes económicos para que esta red de apoyo continúe con su misión.

“Estamos profundamente agradecidas de pertenecer a una gran cadena de caridad. Es fundamental que los vicentinos nos apoyemos. Llevamos 8 años recibiendo recursos de la Conferencia “Saint Malachy” de Estados Unidos, y sin su ayuda nos sentiríamos cojos”, afirma Aurora Ahumada, Secretaria de la Conferencia de Lourdes de Valparaíso.

Esta alianza internacional es posible debido al hermanamiento que promueve la Sociedad de San Vicente de Paul en el mundo y que consiste en fortalecer el vínculo entre Conferencias para que se expresen fraternidad y solidaridad vicentinas. Juntas se ayudan en lo espiritual, moral y material, a fin de seguir aliviando la pobreza en el mundo y para que sean testimonio de la caridad cristiana.

Este año 29 Conferencias chilenas estrecharon sus vínculos con sus pares de Estados Unidos. Los vicentinos norteamericanos entregaron alrededor de 17 millones de pesos a nuestras Conferencias, recursos que han sido utilizados eficientemente a través del servicio que realizan a las personas más vulnerables de sus ciudades.

“Nuestras conferencias se destacan por su labor y compromiso por los más necesitados. Gracias a los hermanamientos tienen la posibilidad de hacerlo sistemática y ordenadamente. Para ellos es una gran ayuda. Es un aporte mensual con el que cuentan para la compra de alimentos no perecibles, en algunos casos elementos de apoyo físico como burritos, sillas de ruedas, pañales, medicamentos, implementos de enfermería y útiles de primera necesidad, entre otros”, explica Cecilia Acuña, Asistente de Coordinación Nacional de Conferencias de la Fundación San Vicente de Paul.

Aurora Ahumada agradece esta oportunidad de recibir esta ayuda internacional y está segura de que a través de esta alianza actúa la gracia divina. “Sin conocernos, ellos confían en nosotros y lo hacen con bondad, tal como lo hace Dios con los más necesitados. Por eso siempre rezamos por ellos, les damos las gracias y esperamos que Dios los acompañe y los proteja para que nos sigan ayudando”.

Graciela Salazar, Presidenta de la Conferencia María Madre de la Iglesia de La Florida, cuenta que llevan un año hermanadas con la Conferencia Santo Tomás Apóstol de Estados Unidos. Dice que sido una tremenda experiencia y que la ayuda de los vicentinos norteamericanos les ha permitido entregar un mejor servicio a los 40 adultos mayores y familias de la comuna que atienden mensualmente. “Nos reunimos en la parroquia, evangelizamos, reflexionamos y compartimos momentos muy agradables con estas personas que lo necesitan tanto. Los adultos mayores en su mayoría no tienen redes de apoyo y nosotros somos un soporte para ellos. También entregamos canastas familiares a algunos vecinos inmigrantes en celebraciones especiales durante el año. Agradezco el aporte significativo que nos han dado porque de esta forma multiplicamos la bondad y el amor de Dios”.

Elizabeth Martínez, Coordinadora Internacional de Hermanamientos de la Sociedad de San Vicente de Paul, agradece el vínculo histórico que se ha dado entre las Conferencias, el que ha dado frutos para crecer en la amistad vicentina por los más necesitados. “La comunicación entre las conferencias en Chile y Estados Unidos es una gran ayuda para fomentar enlaces fraternales. Sabemos el impacto que generan los fondos de hermanamiento en el mundo. Podemos apoyar a nuestros hermanos vicentinos directamente en sus acciones por los pobres. El ejemplo de los vicentinos chilenos nos inspira a seguir esforzándonos. Es un privilegio tremendo caminar juntos siguiendo los pasos de San Vicente de Paul. Nuestra amistad ha durado por muchos años y espero que podamos hacer crecer el programa de hermanamiento para ayudar a más gente en el futuro”.

“Esta instancia nos ayuda a ser conscientes de que, por muy lejos que estemos, somos todos hermanos. Y es bonito sentir que somos una red de personas caritativas, trabajadoras, de esfuerzo, que se preocupan por sus hermanos y por los más desposeídos”, concluye Cecilia Acuña.