La alegría de un reencuentro seguro

Tras el anuncio de la autoridad sanitaria de avanzar hacia una apertura gradual de los hogares de adultos mayores, la Red de Hogares San Vicente de Paul implementó un completo plan para el reencuentro seguro entre los residentes y sus familiares.

“Cuando llegó el momento del reencuentro sentí que mi madre irradiaba una luz especial. Los miedos desaparecieron, nos reencontramos con la esencia de nuestra Nena. Conversaba, se reía, recordaba sus historias, a su familia, a sus nietos. La vimos contenta y fuimos inmensamente felices. Sentí que se notaba el cariño del que fue rodeada todo este tiempo, con el esfuerzo y dedicación de las personas que la cuidan”, relata con emoción Paula Reyes Sepúlveda, apoderada del hogar El Buen Samaritano. Confiesa que los días previos a su visita al hogar sintió un profundo temor y ansiedad. Pese a que tuvo contacto de manera virtual con ella durante la cuarentena preventiva, pensó que al momento de verla presencialmente su madre estaría disminuida física y cognitivamente, sin embargo, sucedió todo lo contrario. Sorprendida por el estado de su madre, agradeció a los colaboradores el trabajo profesional que desempeñan.

Tras vivir duros meses debido a la emergencia sanitaria Covid-19 en la red de hogares, al fin la pandemia da un respiro a los adultos mayores que acoge. Considerando que las cifras de casos activos en el país disminuyeron y la urgente necesidad de retomar el contacto entre familiares y residentes, la autoridad sanitaria anunció la apertura gradual de los Establecimientos de Larga Estadía de Adultos Mayores (ELEAM) a contar del 12 de octubre. La medida implicó asumir un tremendo desafío y una oportunidad para la Red de Hogares San Vicente de Paul por generar las condiciones seguras para los reencuentros.

Desde marzo la red aplica rigurosamente su Plan de Acción Covid-19, que incluía las restricciones de visitas de familiares. Durante estos meses los residentes solo pudieron contactarse con sus seres queridos a través de videollamadas, las que contribuyeron a reducir la sensación de aislamiento y soledad (ver nota).

Viviana Hermosilla, Encargada Desarrollo de Personas y Servicios de la red de hogares, explica que la fundación siempre valora el rol fundamental que cumple la familia en el bienestar físico, cognitivo y emocional de los adultos mayores. Espera que la reapertura gradual de los hogares mejore su calidad de vida, luego del gran impacto que generó la cuarentena en ellos. “Estamos felices de esta nueva etapa en que podemos volver a abrir las puertas a nuestros apoderados, pero queremos reiterar que esta emergencia sanitaria aún no ha terminado, por lo que seguimos implementando estrictos protocolos de prevención para proteger a nuestros adultos mayores. Hacemos un llamado a la comunidad a respetar las medidas, porque necesitamos mantener a nuestros hogares sin casos del virus, y este tremendo desafío es tarea de todos”.

Durante más de un mes la red de hogares se estuvo preparando cuidadosamente el protocolo y la habilitación de los espacios para posibilitar un reencuentro seguro, sin conocer cuándo sería posible implementarlo. La normativa finalmente autorizó las visitas a residentes y las salidas de los adultos mayores a dar caminatas a 200 mt. a la redonda del hogar, a partir de la etapa 2 del plan Paso a Paso.

En pocos días todo estuvo a punto y pudieron iniciarse los esperados reencuentros en espacios acogedores, al aire libre y con diversas medidas de protección. Se envió un instructivo a los apoderados con todas las normas de seguridad y recalcando la enorme responsabilidad que ahora ellos tienen en mantener resguardada a toda la comunidad en cada hogar. Las visitas deben ser agendadas previamente y los familiares deben presentar una declaración jurada que se obtiene en el portal c19.cl, del Ministerio de Salud. Todas las medidas preventivas son repasadas con el visitante por personal del hogar antes de que ingrese a ver al residente.

Marta Eliana Roa, residente del hogar San Vicente de Paul de Angol, agradece la preocupación de los colaboradores por habilitar un espacio agradable, confiable y armonioso. “Al comienzo no me salía el habla y después me fui soltando. Una cosa increíble, porque soy muy buena para hablar. Yo creo que porque era una situación especial. Me quedé mirando a mis hijos y ellos también estaban enmudecidos. Pero empezamos a recordar tiempos pasados, cuando eran niños, sus travesuras y la conversación fluyó”.

Por su parte, Alicia Vallejos, residente del hogar El Buen Samaritano, comenta que para todos los residentes era muy necesario volver a tener contacto con sus seres queridos. “Fue muy emotivo el recibimiento de la familia, a uno le dan ganas de llorar de alegría. Estuve un tiempo muy largo sin ver a mi familia. La mía es muy numerosa y no podré verlos a todos hasta que se termine esta cosa de la pandemia. Acá han sido muy buenos conmigo. Me hacen sentir querida y eso me da mucha confianza”.

Luis Cea Roa, apoderado del hogar San Vicente de Paul de Angol, también agradece el cariño y dedicación profesional de los colaboradores que protegieron a los adultos mayores durante los meses más difíciles de la pandemia. “Hace unos días tuvimos, por fin, la suerte de estar con nuestra madre. Las medidas que se adoptaron desde marzo fueron espectaculares, por decir lo menos. Todo muy bien preparado y coordinado. Cumpliendo los protocolos al 100%. El único desafío que nos queda ahora es el de nosotros seguir cumpliendo con la medidas. Tenemos que seguir cuidando a los adultos, a nuestras madres de la mejor forma posible. Reitero mi agradecimiento a cada una de las personas que hicieron posible que los adultos mayores estén muy bien”.