Residencia Laurita Vicuña, la
pandemia como una oportunidad

La autonomía, la responsabilidad y el autocuidado fueron las principales características que fortalecieron las niñas de la residencia Laurita Vicuña de Ancud durante el 2020. La emergencia sanitaria se convirtió en uno de sus principales aliados para lograrlo.

La pandemia significó un gran desafío para la residencia Laurita Vicuña de Ancud. Las 12 niñas y adolescentes que acoge la obra de la fundación, tuvieron que adaptarse rápidamente a las condiciones sanitarias para prevenir los contagios del Covid-19.

La abrupta suspensión de clases presenciales para todos los colegios del país a mediados de marzo obligó al hogar a generar rápidamente nuevas estrategias de enseñanza para continuar con la educación a distancia a través de videollamadas. En alianza con los colegios adecuaron estrategias de educación integral para asegurar el acceso a los contenidos para todas, siendo apoyadas permanentemente por sus profesores y las educadoras de trato directo del hogar.

Evelyn Haller, Directora de la residencia Laurita Vicuña de Ancud, cuenta que junto a estas medidas desarrollaron un completo plan de trabajo que abarcó el apoyo educacional, emocional y recreativo. El programa fue muy bien acogido por las niñas y generó una oportunidad real de crecimiento, desarrollo y madurez. “Este año estuvieron muy participativas y con una gran disposición. Se formó un gran equipo de trabajo y las niñas estuvieron muy activas, participativas, colaborativas y creativas. Eso les significó crecer en autonomía”.

Agrega que la cuarentena preventiva contribuyó a estar muy cerca de las niñas para guiarlas, fortalecer sus habilidades y personalidad más que nunca.

A las tradicionales celebraciones anuales como el Día del niño, cumpleaños, Fiestas Patrias y los momentos de oración como las Conferencias, se sumó la programación de películas, apreciación musical, realización de rutinas de ejercicios, talleres de manualidades y culinarios, momentos lúdicos de compartir con juegos de mesa, tardes de desafío deportivo con tenis de mesa y taca taca. Incluso salieron de paseo a la playa en un momento en que Ancud salió de la fase de cuarentena.

Evelyn señala que a diferencia de otros años, las niñas asumieron un rol proactivo. Se mostraron interesadas en conocer los alcances de la pandemia a través de los noticiarios y estuvieron abiertas a adoptar todas las medidas y protocolos de prevención. “Nuestro objetivo es entregarles herramientas y prepararlas para la vida futura, en familia o de marera independiente”. Por extraño que parezca la emergencia sanitaria nos ayudó para avanzar en esta tarea. Destaco que ellas mismas propusieron organizar presentaciones quincenales con coreografías. Se preocuparon no solo de ensayar, también de la vestimenta, el maquillaje, el peinado. Se vivieron momento muy emotivos”.

La Directora afirma que el desafío de la formación para la vida de las niñas es permanente. Y destaca como un avance sustantivo en autonomía la disposición a aprender de las medidas de autocuidado ante la situación sanitaria. “No queremos formarlas con miedo. Por eso a las adolescentes, que ya pueden salir del hogar las preparamos para que tomen todas las medidas de autocuidado, que se preocupen de incorporar a sus vidas el uso de los elementos de protección personal. Ellas mismas ahora solicitan el salvo conducto y puedan salir a hacer sus compras a la ciudad. Eso nos deja tranquilas como equipo y que estamos bien encaminados en su formación integral”, concluye.